REVIEW – Jade Roller, Tea Totaler, Like a Virgin, Sleepy Face, Argan (Lush)

Lush Labs lanzó hace unos meses una línea de productos de cuidado facial que me robaron el corazón. Se trata de sus limpiadoras faciales y aceites faciales ¡en versión naked! Son productos de limpieza e hidratación facial sólidos, sin envases, duraderos y efectivos. Y ¿sabéis qué es lo mejor?, que arrasaron en Lush Labs y han llegado a tiendas Lush para quedarse. Hoy os enseño cuatro de los cinco limpiadores sólidos (Like a Virgin, Jade Roller, Tea Totaler y Sleepy face), y uno de los cuatro aceites faciales sólidos (Argan) de la colección. Me he venido arriba y os traigo cinco reviews en un mismo post, así que ¡poneos cómodos, que es eterno muy largo!

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Sobre Lush está todo dicho: es una casa británica con sede en Poole que fabrica cosméticos frescos y hechos a mano. Lo cual no quiere decir “natural”: Lush es una firma que hasta la fecha no ha renunciado a los parabenos ni al SLES, y algunos de sus productos son de colores y aromas que definitivamente NO se encuentran en la naturaleza. Con todo, sus tiendas son un festival de colores y aromas y los empleados te animarán a probar los productos en tu propia piel. Si no tenéis una tienda Lush cerca, sabed que también venden online (gastos de envío: 4.95€).

Su relativamente nueva línea de trabajo se llama LushLabs (enlace aquí) y no es exactamente una línea de producto, sino un “laboratorio de ideas”; así, cada mes, LushLabs presenta una línea de productos nueva, que siempre es edición limitada, es decir, cuando se acaban, se acabaron. La excepción es que los productos triunfen entre los compradores (estaría bien saber cómo miden ese “triunfo”, ¿verdad?), en cuyo caso, unos meses después, esa línea de productos llega a tiendas para quedarse.

Fue el caso de estos productos que vemos hoy. Os enseñé alguno por Instagram en su día, pero han vuelto, están para quedarse, y mi gozo es inmenso, porque sinceramente creo que son de los mejores productos que tiene Lush ahora mismo. ¡Vamos a verlos uno a uno!

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Aceite facial sólido ARGAN. Empezamos con el único aceite facial sólido que he probado hasta la fecha.

Argan, que es el producto que veis en la foto (misma forma que el sérum Full of Grace), lo compré en LushLabs en octubre de 2018. Lo cual quiere decir que, utilizándolo prácticamente cada noche, sigue teniendo un tamaño muy digno tras cinco meses de  uso. ¡Cunde un montón!

Como todos los productos de esta entrada, se presenta sin envase, en formato naked, y te lo dan envuelto en un papelito, con una pegatina con los ingredientes, y fin. Es un producto zero waste, sostenible para el medioambiente, y lo aplaudo.

El aceite facial es la última fase de la rutina facial, ya que es el tratamiento más “pesado” cuyos activos van penetrando en la piel gracias a la preparación de los pasos anteriores (limpieza, tónico, sérum, crema…). En mi caso, lo aplico únicamente por las noches, ya que para el día prefiero no llevar productos aceitosos en el rostro. La forma de utilizarlo es sencilla: se pasa la pastilla por el rostro y, al contacto con el calor de la piel, la propia pastilla se derrite ligeramente, dosificando mantecas y aceites. Derretimos tanto producto como necesitemos, y lo masajeamos en el rostro.

Al tener una fórmula casi íntegramente formada por mantecas y aceites, resulta en una textura de lo más agradable, aceitosa aunque nada pesada, como cualquier barrita de masaje que hayáis probado (solo que esta es de aplicación exclusivamente facial).

Se extiende con total facilidad debido, precisamente, a su textura oleosa, aunque el tiempo de absorción no es lo que se dice rápido. Con todo, cuando compramos un aceite facial generalmente ya sabemos qué esperarnos: aceites que, por lógica, no van a absorberse, o no van a hacerlo tan rápidamente como otros productos.

Su INCI es el siguiente:

Manteca de Cacao de Colombia de Comercio Justo, Manteca de Karité de Comercio Justo (Butyrospermum parkii), Aceite de Argán, Sirope de Dátil, Dátiles Deshidratados, Rosa Mosqueta Seca, Absoluto de Rosa, Aceite de Rosa, Aceite de Geranio, Aceite de Limón (Citrus limonum), Extracto de Aloe Vera (Aloe barbadensis), Aceite de Higo Chumbo, *Citral, Citronellol, Coumarin, Geraniol, *Limonene, *Linalool, Perfum.

Vamos, ¡una lista de ingredientes como Dios manda! Prácticamente todo el producto está compuesto de ingredientes naturales (lo cual cada vez agradezco más en marcas como Lush, que tienen un cierto impacto en la industria), que además resulta en una mezcla muy hidratante y nutritiva para la piel.

Sus ingredientes, como veis, están pensados para hidratar y calmar las pieles secas, cansadas o maduras. El aceite de argán, el absoluto de rosa y el aceite de higo chumbo, principalmente, se utilizan mucho en cosmética para formular productos faciales destinados a este tipo de pieles.

Argan me está encantando. Debo reconocer que iba lanzada a por un aceite facial sólido cuando hice aquella compra en LushLabs, pero me ha sorprendido por todo lo alto. La piel queda calmada, libre de rojeces. Además, esta pastillita resulta muy hidratante, muy nutritiva, y la cara se levanta con un aspecto muy bueno, muy jugoso, como de haber descansado muy bien.

Y no os lo he dicho todavía, aunque muchas ya lo habréis adivinado: Argan huele exactamente igual que la hidratante corporal Ro’s Argan, pero es muchísimo más delicado, menos invasivo y más sutil (cosa que agradezco mucho, porque Ro’s Argan me parece excesivo). Llevarse ese olor en el rostro a dormir es muy envolvente y hasta diría que relajante.

Por supuesto, es un aceite facial, y por ello deja un cierto residuo graso/aceitoso en la piel. Es el motivo por el que yo solo lo utilizo por la noche, evitándolo durante el día para no parecer un semáforo lleno de brillos.

Así que empezamos fuerte con estas reviews; este producto obtiene puntuaciones máximas:

FACILIDAD DE USO (envase, dispensador, ¿cunde?, distribución del producto…): 10/10
INCI: 10/10
MI EXPERIENCIA: 10/10

¡Un 10 de media! ¡Tenemos una Matrícula de Honor!

La pastilla de 20g tiene un precio de 14.95€, que puede parecer caro, pero como os decía al principio, yo llevo ya cinco meses de uso diario y todavía me queda más de la mitad de la pastilla… duran una eternidad. Lo podéis encontrar en este enlace.

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Limpiador facial sólido JADE ROLLER. Me lo vendieron así como de refilón la primera vez en LushLabs (ya sabéis lo convincentes que resultan los vendedores del chat de Lush…) y esta es mi segunda pastilla. Puedo decir que no será la última. Suena bien, ¿verdad?

Al igual que todos los limpiadores sólidos de la colección, Jade Roller viene en formato naked. No tiene envase, con lo cual es un modelo perfecto de cosmético zero waste. En tienda, te lo envuelven en un papel de cera y le ponen una pegatina con los ingredientes, y c’est fini. Sin generar residuos innecesarios, YAS!

Sorprende el formato sólido en una limpiadora facial, ¿verdad? A mí también me asustó un poco y, de hecho, pensaba que el producto no me iba a funcionar, porque mi piel es sensible pero mixta, y pensaba que no me iba a hacer ningún bien pasarme unos aceites por la cara para limpiarla, es más, pensaba que iba a tener justo el efecto contrario y que me iba a engrasar el rostro brutalmente. Peeero NO ha sido así.

Su uso, una vez superada la barrera mental de limpiarse con aceite, resulta muy cómodo, sobre todo en estos meses de invierno, ya que sustituye a los limpiadores en jabón o en gel, evitándonos además tener que aclararnos el rostro con agua. Me explico. Estas limpiadoras se utilizan con la cara ya desmaquillada; pasamos la pastilla por la piel, dejando que suelte sus aceites, y procedemos a masajear el producto con las yemas de los dedos (es muy recomendable leer alguna curiosidad sobre masajes faciales; yo me regalo unos ratos de relajación casi yoguísticos…). Una vez que hemos distribuido bien el producto y notamos que va haciendo su efecto (en este caso, la menta cosquillea levemente), retiramos con una muselina húmeda (yo utilizo las Näps, de las que os hablé en esta entrada) para que se activen los ingredientes. Y ¡listos!, hemos limpiado el rostro sin esfuerzo.

En Lush insisten en que estas pastillas pueden usarse como desmaquillantes, pero yo soy partidaria de que cada producto haga lo suyo, y para desmaquillar ya tenemos otras opciones específicas.

La textura de Jade Roller es aceitosa, se distribuye muy bien por la cara ya que, al contacto con el calor de la piel, se derrite con mucha facilidad. Se extiende igualmente bien ya que la textura, como digo, es aceitosita, y no cuesta nada extenderla mediante el masaje con las yemas de los dedos.

Y cunde, señores. Esta pastillita cunde. Es de un tamaño un poco ridículo (ya me diréis 15g a dónde van), pero el hecho cierto es que da para muchísimos usos. En cinco meses de uso intensivo (una o dos veces al día, dependiendo de la época), he terminado una sola pastilla y adquirido la segunda.

Veamos sus ingredientes:

Manteca de Murumuru (Astrocaryum Murumuru), Mungo Orgánico, Aceite de Marula (Sclerocarya birrea), Aceite de Avellana, Manteca de Karité de Comercio Justo (Butyrospermum parkii), Cera de Salvado de Arroz, Vinagre de Camomila (Matricaria chamomilla), Agua de Rosa (Rosa centifolia), Aceite de Pipermint, Aceite de Salvia (Salvia sclarea), Aceite de Eucalipto (Eucalyptus globulus), Aceite de Geranio, Agua (Aqua), Extracto de Gardenia (Gardenia jasminoides), *Citral, Citronellol, Geraniol, *Limonene, *Linalool, Perfume, Clorofil.

Como veis, vuelven a lucirse en la formulación. Prácticamente el 100% de la fórmula es de origen natural. Un bonito compendio de ingredientes calmantes y, al mismo tiempo, hidratantes, para pieles como ¡la mía!

Y es que, realmente, este producto parece estar hecho para mí. Las mantecas y aceites varios (murumuru, marula, avellana y karité) resultan muy hidratantes pero sin resultar pesados o grasos, al tiempo que los extractos de plantas (vinagre de camomila, agua de rosa, pipermint, savia, eucalipto…) resultan astringentes y calmantes a partes iguales. Por ello, es una limpiadora perfecta para pieles sensibles que, a la vez, tienen brillos que quieren controlar.

Mi experiencia con Jade Roller hasta la fecha ha sido fabulosa. Tiene dos aspectos destacables en mi opinión, a saber, su textura (que es realmente fundente) y su aroma (mentolado, súper estimulante). Entre estas dos cuestiones, la limpieza facial resulta en una experiencia muy relajante (la menta a mí me baja muchísimo las pulsaciones, es un bálsamo para mis nervios) y muy nutritiva a su vez. El ligerísimo cosquilleo que provocan los ingredientes en la piel, y lo fresco que queda el rostro una vez retiramos el residuo que ha quedado con una muselina húmeda, son ya parte relajante/SPA de mi rutina y no os imagináis cuánto me alegré cuando vi que estos productos venían a tiendas para quedarse. La vida habría sido un poco menos buena sin ellos.

¡Vamos con las puntuaciones para Jade Roller!

FACILIDAD DE USO (envase, dispensador, ¿cunde?, distribución del producto…): 10/10
INCI: 10/10
MI EXPERIENCIA: 10/10

¡Un 10 de media! ¡Matrícula de Honor!

La pastilla de 15g tiene un precio de 5.95€. Lo podéis encontrar en este enlace. No dejéis de comprárosla si tenéis la piel mixta pero sensible/reactiva. Palabrita, es una gozada. Repetiré, seguro, y no una sola vez.

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Desmaquillador sólido LIKE A VIRGIN. Estamos ante la versión sólida (y vegana) de Ultrabland, el mitiquísimo bálsamo desmaquillante de Lush. Si aquel ya me gustaba, este me tiene el corazón robado.

Una vez más, Lush gana puntos presentando un producto totalmente naked, sin envase, sin residuos, sin nada más que un papel y una etiqueta con sus ingredientes. Un producto zero waste que, además, promete desmaquillar como Ultrabland. ¿Será posible lograrlo?

Like a Virgin se utiliza directamente sobre la piel del rostro maquillada. Pasamos la pastilla por la piel y, al contacto con el calor de esta, dejamos que la pastilla suelte sus aceites, que se van mezclando con el maquillaje, y cuando consideremos que tenemos bastante producto, “limpiamos” la pastilla con las manos (más que nada para que no queden restos negruzcos en el producto) y aprovechamos ese “sobrante” manchado para complementar lo que ya habíamos extendido por la cara. Masajeamos el rostro con firmeza, insistiendo en las zonas más maquilladas, y vamos viendo cómo el producto disuelve el maquillaje hasta que tenemos una finísima capa de una pasta de colores oscuros en la piel. En ese punto, con una muselina húmeda (en mi caso, como siempre, Näps, de las que os hablé aquí), retiramos esa pasta de color inquietante, que son los restos de nuestro maquillaje, et voilà! Ya nos hemos desmaquillado. Todo el proceso dura un par de minutos, y es que Like a Virgin atrapa y disuelve maquillajes muy pesados con relativa facilidad.

Sinceramente, alguna vez he tenido que complementar la aplicación inicial con algo más de producto, o he tenido que hacer un segundo desmaquillado exclusivamente de los ojos, pero es porque llevo fatal lo de la pasta de color parduzco por la cara (dejo de ver con claridad dónde he desmaquillado ya y dónde no, y me pongo nerviosa, así que aclaro y vuelvo a empezar, por mi bien… mental; así de cuadriculadita soy).

Por lo demás, se extiende con mucha facilidad (todo mantecas y aceites, claro), atrapa el maquillaje muy bien, y diría que cunde bastante, aunque no tanto como sus compañeras (hay que pensar que es primordial que una desmaquilladora suelte más aceites que el resto, por lo que tiene un desgaste más rápido).

Veamos su INCI:

Aceite Orgánico de Oliva Virgen Extra (Olea europaea), Aceite de Jojoba Orgánico (Simmondsia chinensis), Cera de Girasol, Cera Candelilla (Euphorbia cerifera), Aceite de Limón de Sicilia (Citrus limonum), Aceite de mirto limón, Cera de Mimosa, *Citral, *Limonene, Perfume

Como veis, se trata de una formulación natural casi al 100%. Personalmente, me chirría un poco el perfume, que, pese a ser el último ingrediente de la lista, no deja de ser llamativo ya que es una fórmula pensada para distribuir por los ojos, los labios… en fin, por zonas potencialmente más sensibles.

Por lo demás, lo dicho: una bonita mezcla de aceites y ceras que están aquí para llevarse cualquier resto de maquillaje que podamos tener.

En mi experiencia, Like a Virgin es un desmaquillador peculiar. Huele muchísimo a limón, que es algo que me ha sorprendido muy positivamente (por algún motivo, no me suelo esperar que los desmaquilladores huelan a nada). Más que a limón, huele a… pastelitos de limón. Como a limón dulce. Dan ganas de darle un mordisquito (aunque todavía me resisto).

Al principio lo aclaraba solamente con agua tibia, y me dejaba muchísimos residuos de grasa, suciedad y ceras en la cara. Así que ojo al dato: si utilizáis Like a Virgin, aseguraos de que lo retiráis con un paño húmedo, porque es la única forma de que el desmaquillado sea efectivo.

Eso sí, si se usa bien, se lleva por delante todo lo que le pongas. Le cuestan un poco más los rímel waterproof y los labiales muy mate, de los que incluso resecan el labio. Pero con una aplicación de más, se soluciona. Nada que no pueda resolver un poco de insistencia.

El producto me encanta. Me parece un formato ideal para transportar el desmaquillador, y su uso me resulta muy agradable (desde luego mucho más que las aguas micelares, y está en competición ahí-ahí con los bálsamos desmaquillantes). Además, la experiencia olfativa aporta mucho (de verdad, QUÉ OLOR a limón endulzado), por lo que estamos ante un producto potencialmente imprescindible.

Realmente, ¡qué línea de producto tan maravillosa!

Vamos a ver las puntuaciones para Like a Virgin:

FACILIDAD DE USO (envase, dispensador, ¿cunde?, distribución del producto…): 10/10
INCI: 10/10
MI EXPERIENCIA: 10/10

¡Un 10 de media! ¡Matrícula de Honor!

Y lo siento pero ME ENCANTA LA REFERENCIA AL TEMAZO INDISCUTIBLE DE TODOS LOS TIEMPOS DE MADONNA (ya está, ya lo he dicho). La pastilla de 15g cuesta 5.95€ y está disponible aquí (“aaah!, touched for the very first timeee…”). Viene para quedarse entre mis favoritos, repetiré seguro.

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Limpiador facial sólido SLEEPY FACE. A estas alturas ya habréis notado que mi piel es rarita; es decir, es sensible, tiende a reactiva y le encantan las rojeces, pero al mismo tiempo es mixta. Encontrar productos que traten ambas dolencias (sensibilidad y secreción grasa en zonas localizadas) suele ser complicado, y normalmente pruebo productos para cada una de esas dolencias en concreto. En el caso de Sleepy Face, estamos ante la limpiadora para pieles secas y sensibles.

Viene, como todos los productos que estamos viendo hoy, en formato naked, sin envase, sin residuos y sostenible. ¿Tanto costará hacer las cosas así? (me pregunto yo por qué no se estila más este tipo de cosmética…)

Al igual que Jade Roller, y aunque en Lush insistan (como os contaba antes) en que puede hacer las veces de desmaquilladora, esta barrita se utiliza sobre la piel desmaquillada, preferentemente en la rutina nocturna (debido a los aceites y absoluto de lavanda, que resultan, en mi opinión, poco perceptibles al olfato, pero muy relajantes).

Es de textura bastante más pesada que los productos anteriormente vistos; se nota que tiene mucha más manteca en su composición, y por ello resulta un poco más difícil de trabajar. A la hora de derretirla, se deja igual de bien que todas sus hermanas, pero  la sustancia que desprende es más espesa.

Con todo, si algo bueno tiene Sleepy Face es que cada vez se usa muy poquito producto, o sea, que tiene pinta de que va a cundir una barbaridad.

Veamos su INCI:

Manteca de Cacao Orgánica de Comercio Justo, Manteca de Karité de Comercio Justo (Butyrospermum parkii), Manteca Orgánica de Illipe (Shorea stenoptera), Aceite de Jojoba Orgánico (Simmondsia chinensis), Aceite de Almendra (Prunus dulcis), Leche de Avena, Aceite de Lavanda (Lavandula angustifolia), Absoluto de Lavanda, Zumo de Remolacha en Polvo, *Coumarin, *Linalool

Sleepy face nace de una fórmula 100% natural. Me quito el sombrero con los señores de Lush, ¡lo han logrado!

Esta carita durmiente es una limpiadora facial muy hidratante y muy nutritiva gracias a que está repleta de mantecas (cacao, karité e illipe) y aceites (jojoba y almendra), además de la leche de avena, que la convierte en tolerable para cualquier piel. No entiendo muy bien la remolacha en polvo (aunque eso explicaría el color rosadito de la pastilla), pero celebro la presencia de la lavanda, que resulta muy perceptible en la pastilla, aunque no tanto cuando derretimos el producto en la piel, y muy relajante.

Sus aromas son muy relajantes, y el que más destaca es el del cacao. Huele una barbaridad a manteca de cacao. También se nota mucho la leche de avena, que tiene un olor muy particular y, para mi gusto, cálido. Y, como os decía, está la lavanda, en segunda instancia, más en la pastilla que en la piel.

A mí me está gustando, pero el uso que le doy es puntual, debo decir; no es mi limpiadora facial de cabecera. La mayor parte de los días, la siento demasiado hidratante para mi piel; como ya os he comentado antes, mi piel no es seca, y tal vez por eso Sleepy Face tiene demasiada carga hidratante para mí. Me gusta utilizarla o bien en esos días que mi piel pide a gritos un chute de hidratación, o bien cuando quiero darme un homenaje de relax antes de irme a la cama.

Sin embargo, la disfruto mucho cuando la uso. Los días en los que me noto la piel más seca de lo habitual, agradezco el uso de Sleepy Face como si fuera una caricia curativa. Y es que, a pesar de no ser la limpiadora facial más adecuada a mi piel de esta línea, me parece que es de las que más conseguida está en aromas y en texturas.

Vamos, pues, a ver las puntuaciones:

FACILIDAD DE USO (envase, dispensador, ¿cunde?, distribución del producto…): 10/10
INCI: 10/10
MI EXPERIENCIA: 9/10

¡9.66 de media! ¡Sobresaliente!

La pastilla de 15g tiene un precio de 5.95€ y se puede encontrar aquí. ¿Repetiré?, es posible, aunque primero tendrá que gastarse, y para eso queda una eternidad…

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Limpiador facial sólido TEA TOTALER. “Tea totaler” es como se denomina en lengua inglesa a aquel que no quiere ver el alcohol ni en pintura (digamos que significa “abstemio”). Opino que el nombre de esta pastilla está muy bien traído, ya que es la más astringente de toda la línea, y sin contener nada de alcohol.

Naked, libre de envases, este limpiador facial gana puntos medioambientales al igual que todos sus hermanos. Bravo, Lush, ¡así nos gusta más!

Tea Totaler es la barrita de esta línea que más cuesta derretir; posiblemente sea debido al aceite de ricino, que es “peleoncillo” en lo que a extenderlo se refiere. Tiene una textura un poco más “cerosa” que sus hermanos, y eso dificulta un poco la tarea de pasarlo por el rostro.

Vamos a ver su INCI:

Manteca Orgánica de Illipe (Shorea stenoptera), Aceite de Ricino (Ricinus communis), Aceite de Cártamo (Carthamus tinctorius), Extracto de Hamamelis, Agua de Manantial, Cera de Girasol, Cera de Japón (Rhus succedanea), Aceite de Hierbalimón (Cymbopogon citratus), Aceite de Romero (Rosmarinus officinalis), Aceite de Salvia (Salvia officinalis), Aceite de Árbol del Té (Melaleuca alternifolia), Aceite de Tomillo (Thymus zygis), Resina de Benjuí (Styrax tonkinensis pierre), Sal Marina Recogida a Mano, *Citral, *Limonene

Ya lo veis, una lista de ingredientes 100% natural. ¡Bravo, Lush!

Perfecto para esos días en los que la piel está peleona, desprende grasa y no deja de brillar; Tea Totaler combina los aceites de romero y salvia con el aceite de árbol de té, logrando así una mezcla herbal, astringente y efectiva.

El aroma de la pastilla es agradable; se nota el romero y se nota el árbol de té, sobre todo. Pero no es un olor herbal o fresco, no se parece a Jade Roller en ese sentido.

Tengo que decir que Tea Totaler es, posiblemente, el limpiador facial de esta línea que menos he utilizado hasta la fecha. Es el que mi piel menos necesita: mis problemas de piel suelen deberse más a menudo a su sensibilidad que a su tendencia mixta.

Y es que, en esta ocasión, tengo que decir que no me convence el formato; no termino de superar la barrera mental de limpiarme el rostro con aceites cuando estoy con la piel con brillos, porque es lo que menos me pide el cuerpo.

Me cuesta la idea de limpiar el rostro, cuando este tiene brotes de grasa, con aceites. Lo reconozco: la limpiadora jabonosa o en gel me parece mucho más efectiva, más profunda, que la de esta pastilla. Es por ello que no la uso mucho: cuando mi piel tiende más a grasa que a sensible, no me convence; y cuando mi piel tiende más a sensible que a grasa, esta limpiadora facial no me aporta muchos beneficios frente a otras más calmantes. Así que la utilizo en momentos muy puntuales y casi diría extraordinarios.

¿Mi opinión? Bueno… es agradable de usar, pero no pasa de ahí. Me deja un poco indiferente. Limpiar, limpia bien la piel, pero no es nada del otro mundo. Supongo que sencillamente no es para mí.

Veamos las puntuaciones:

FACILIDAD DE USO (envase, dispensador, ¿cunde?, distribución del producto…): 10/10
INCI: 10/10
MI EXPERIENCIA: 6/10

¡8.66 de media! Notable.

La pastilla de 15g tiene un precio de 5.95€ y se puede encontrar aquí. Personalmente dudo mucho que vaya a repetir.

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Así que ya veis

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