REVIEW – Jabón corporal eucalipto y menta (La Malva Flor)

En mi último pedido a La Malva Flor (que podéis ver aquí) pedí dos aceites corporales, que fueron los absolutos protagonistas del haul, pero además metí en el carrito un jabón. Había probado ya el de leche de cabra y miel de la marca (review aquí) y me gustó tanto que me animé a probar otro con aroma más fresquito, más veraniego, así que me decidí por el jabón de eucalipto y menta. ¿Lo examinamos juntos?

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La Malva Flor nace como el proyecto personal de dos hermanos; ella, maestra jabonera; y él, diseñador gráfico. Compartiendo su afición por la cosmética natural, descubren que muchos de los problemas que presenta la piel se resuelven mediante ingredientes que están en la naturaleza, a diferencia de lo que nos hacen creer desde la industria cosmética. Se suma al proyecto la pareja de uno de ellos, bióloga y técnico superior de diagnóstico clínico, que supervisa las operaciones de laboratorio; y se unen, así, la tradición jabonera, la técnica y el diseño. Todas sus fórmulas parten de las maceraciones de plantas en aceite de oliva; están libres de tóxicos (sulfatos, siliconas, perfumes…); no emplean aceite de palma; son cruelty free. ¿Necesitas más motivos para conocerlos? 😉 Venden sus productos en su tienda física en Madrid y, además, online, en este enlace; los gastos de envío ascienden a 6€ (aunque alguna vez me salieron por 4.80€, así que supongo que depende del pedido).

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En cuanto a la facilidad de uso de este jabón, tengo que hacer dos comentarios principales.

Primero: le cuesta mucho hacer espuma, y la genera en muy poca cantidad. Para mí, que un jabón no haga mucha espuma no suele ser problema, porque normalmente la espuma se ve suplida por la “babilla” que hacen los jabones menos espumosos y que también resulta muy lavante. Pues bien, este ni siquiera cuenta con el factor babilla a su favor. Así que el principal de sus problemas es que le cuesta generar espuma, que entretanto no genera babilla, y que una vez que consigues la espuma, es más bien poca.

Segundo: el olor de la pastilla, que es muy apetecible (una mezcla muy potente de menta y eucalipto, perfecto para estos días de calorcito que estamos teniendo), no se adhiere a la piel. Es curioso porque, durante la ducha, el jabón sí suelta sus esencias (aunque no como para abrirle a uno las vías respiratorias, pero sí, el aroma es muy agradable y hace a baño turco), pero según sales de la ducha, este se ha esfumado. Así que, en realidad, la ducha misma es el último instante en el que se puede disfrutar de un olor. Esto me ha sorprendido muy negativamente; de hecho, cuando os hablé del jabón de miel y leche de cabra de esta misma marca, La Malva Flor (podéis leer la entrada aquí), os conté que lo más destacable del mismo era las muchas horas que el olor perduraba en la piel, y a lo mejor porque me esperaba algo parecido de este, me he llevado una gran desilusión con el de menta y eucalipto.

Por lo cual le vamos a dar un 7/10 en facilidad de uso.

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En los INCI de esta marca rara vez hay cosas criticables, pero bueno, yo por si acaso lo saco siempre a colación: aceite de oliva, agua, aceite de coco, hidróxido de sodio, manteca de cacao, manteca de karité, aceite de ricino, eucalipto, aceite esencial de eucalipto y tocoferol. Una vez más, La Malva Flor formula de manera impecable. 10/10 al INCI del jabón de menta y eucalipto.

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En mi experiencia de uso os tengo que repetir la gran desilusión que me he llevado con este jabón. Lo de la espuma es un “pero”, pero se puede tolerar. Lo de que ni siquiera haga “babilla”, no me lo explico. Qué decir del aroma, que es la parte más importante (sensorialmente hablando) de lo que aporta un jabón, y en este se desvanece en cuanto dejas de mojar la pastilla.

Tengo que aclarar que durante la ducha resulta muy agradable; con agua caliente, los aromas de menta y de eucalipto se revelan y te envuelven en unos vapores que de repente recuerdan a baños turcos con aceites esenciales. Sin embargo, lo dicho, esto no perdura, y la sensación de flotar en una nube fresquita se acaba en cuanto se cierra el grifo.

Seguiré, desde luego, probando jabones de La Malva Flor, porque tanto el de leche de cabra como el de muestra (que creo que es de aloe vera) que os enseñaba en el primer pedido que hice a la marca (enlace aquí) me parecen jabones de altísima calidad. Pero claramente, este de menta y eucalipto no es de los más TOP de la casa. He esperado a acabar la pastilla, me queda un pedazo que ahora utilizo como jabón de manos, y tengo que decirlo: estoy deseando que se termine, porque no me ha convencido nada.

Así que, bajo el criterio de lo que a mí me ha gustado este jabón, la puntuación se queda bajita, en un 6/10, y aprobando porque la ducha se vuelve todo vapores de eucalipto al utilizarlo (y eso me encanta).

En resumen, entre su facilidad de uso, su INCI y mi experiencia con él, el jabón de menta y eucalipto de La Malva Flor saca una nota media de 7.67/10. ¡Notable!

Cuéntame, ¿tú conoces ya esta marca? ¿Qué jabones de la misma has probado? ¿Hay alguna casa de jabones que recomiendes particularmente?

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