REVIEW – Aceite corporal de jazmín (La Malva Flor)

Os quiero enseñar uno de esos productos pensados para la hidratación corporal que, a priori, a lo mejor no llamarían mucho la atención, pero que una vez probados resultan ser maravillosos. Se trata del aceite corporal de jazmín de La Malva Flor, 100% ingredientes naturales e hidratantes. ¿Te quedas a verlo?

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La Malva Flor nace como el proyecto personal de dos hermanos; ella, maestra jabonera; y él, diseñador gráfico. Compartiendo su afición por la cosmética natural, descubren que muchos de los problemas que presenta la piel se resuelven mediante ingredientes que están en la naturaleza, a diferencia de lo que nos hacen creer desde la industria cosmética. Se suma al proyecto la pareja de uno de ellos, bióloga y técnico superior de diagnóstico clínico, que supervisa las operaciones de laboratorio; y se unen, así, la tradición jabonera, la técnica y el diseño. Todas sus fórmulas parten de las maceraciones de plantas en aceite de oliva; están libres de tóxicos (sulfatos, siliconas, perfumes…); no emplean aceite de palma; son cruelty free. ¿Necesitas más motivos para conocerlos? 😉 Venden sus productos en su tienda física en Madrid y, además, online, en este enlace; los gastos de envío ascienden a 6€ (aunque en mi pedido anterior, entrada completa aquí, me cobraron 4.80€, así que supongo que depende del pedido).

El aceite corporal de jazmín está disponible en tres tamaños:

  • Aceite corporal hidratante de jazmín XS (30ml), 3.70€, disponible aquí
  • Aceite corporal hidratante de jazmín tamaño normal (150ml), 9.50€, disponible aquí
  • Aceite corporal hidratante de jazmín XL (250ml), 13.50€, disponible aquí

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La facilidad de uso de este aceite es lo primero y más importante que me gustaría tratar. La botellita de 30ml es de plástico opaco, es ligera y perfectamente manejable. Las de 150ml y 250ml, por el contrario, son de vidrio; entiendo que este envasado se hace en pos de una mejor conservación del aceite que contienen, y lo aplaudo. Sin embargo, esto presenta un problema, y es que mientras vamos aplicando el aceite en la piel, las manos van quedando resbaladizas (lógico, es aceite de oliva prácticamente puro), y la botella, que ya de por sí es pesada, parece que se va a escapar de las manos en cualquier momento. Dicho de otra forma: vivo con miedo de que se me escurra el frasco de entre las manos cuando estoy usando el aceite.

Por lo demás, se aplica con facilidad. Se supone que tiene un dosificador en formato spray, pero realmente dosifica en “chorritos” de producto, con lo cual a cada pump conseguimos una gota muy generosa de aceite. Se extiende con la mano por la zona a tratar, y listos.

Extenderlo es bastante fácil; la textura es de aceite puro y yo lo aplico sobre la piel ya seca, aunque se puede emplear sobre la piel húmeda también. A mí me resulta más fácil en seco porque si veo que la piel lo absorbe muy rápido, aplico más y listos, mientras que en mojado es más difícil calcular las cantidades que necesita la piel. Suelo gastar unos 10-15ml en cada aplicación de cuerpo entero (piernas, brazos, torso y pecho).

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Por todo ello, valoraremos su facilidad de uso con un 8.5/10 (quitándole puntos por el tema de la botella de vidrio, que pesa demasiado y me parece un peligro prescindible; además del tema del dosificador en chorro cuando se supone que tendría que ser en spray).

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El INCI, como puede verse en la foto, es perfecto: aceite de oliva, aceite de almendras, jazmín, aceite de perfume y tocoferol. Simple y efectivo, 100% natural. Una delicia, vamos. 10/10 a esta lista de ingredientes.

Añadir que es vegano, cruelty free y hecho a mano. ¿Se puede pedir más?

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En mi experiencia de uso debo decir que este producto me ha sorprendido mucho. Su textura es mucho más agradable de lo que me esperaba; se extiende bien sobre la piel, se absorbe con relativa rapidez y, muy importante, no mancha la ropa.

Y es que, tras extenderlo, deja un simple halo aceitoso sobre la piel, que se encarga de hidratarla a fondo, pero sin manchar las camisas de su portadora. Lo cual, la verdad, se agradece, y mucho.

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Su aroma es delicioso. Floral, pero no atosigante; perceptible, pero no embriagador; relajante, pero apto para cualquier momento del día. Resulta un aroma fresco, natural, herbal; un aroma que se enorgullece de los ingredientes de 10 que lo generan. Y, además, el aroma perdura pasadas las horas; deja una estela ligera pero perceptible que te acompaña fácilmente durante todo el día.

Es, dejándome de rollos, oro puro. En mi opinión, es un productazo de 10/10.

De nota media, el Aceite Coporal de Jazmín de La Malva Flor saca un 9.5/10. ¡Sobresaliente!

Y tú, ¿conoces la marca y sus aceites corporales? ¿Tienes algún favorito? ¿Te sueles hidratar más con cremas o con aceites/mantecas?

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