REVIEW – Copa menstrual Lily Cup Compact (Intimina)

Llevaba tiempo oyendo hablar de la copa menstrual. Me llamaba la atención lo polarizadas que están las opiniones al respecto: o la amamos o la odiamos, no hay término medio, y a mí me encantan los productos polémicos. Así que me propuse comprarla, probarla y, aunque no sea una cuestión precisamente cosmética, contaros mis impresiones tras su uso continuado. Espero que os sirva de ayuda.

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Intimina es una marca sueca que nace en el año 2009 con una meta singular: dedicarse íntegramente a la salud íntima femenina. Es por ello que tienen dos líneas de producto: una, para cuidar la salud menstrual; y otra, para cuidar la salud del suelo pélvico. Aquí hablaremos solamente de la línea menstrual, ya que es la que nos ocupa para esta entrada, pero os animo a que echéis un vistazo a los productos para el suelo pélvico si os llama la atención el tema. Podéis ver todos los productos de la marca aquí.

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Hay varias copas menstruales disponibles, dependiendo de las necesidades de cada una. Os resumo brevemente las características de cada una de ellas:

INTIMINA - Copas Lily Cup Compact

Lily Cup Compact (derechos de imagen: http://www.intimina.com)

LILY CUP COMPACT (tamaño A): esta es la copa que yo tengo. Está destinada a mujeres que nunca han dado a luz, o que han dado a luz por cesárea. Mi caso es el primero. Recoge el flujo menstrual (en lugar de absorberlo), como todas las copas menstruales. Tiene capacidad para 18ml y es ideal para flujos ligeros a medios. Ofrece protección hasta 12h. Es plegable. Mide 58mm de largo, lo cual la hace perfecta para mujeres con el cérvix bajo (es decir, que la distancia entre la entrada de la vagina y el cérvix sea corta). Tiene un precio de 29.95€ y está disponible en la tienda oficial de Intimina aquí (la he encontrado en una parafarmacia online, singularfarma.com, por 19.95€, aquí, ¡por este precio yo ni me lo pensaría!).

LILY CUP COMPACT (tamaño B): está pensada para mujeres que hayan dado a luz con parto vaginal, o que tengan diagnosticado suelo pélvico débil. Recoge el flujo menstrual (no lo absorbe). Tiene capacidad para 23ml y es ideal para mujeres con flujos ligeros a medios. Ofrece hasta 12h de protección. También es plegable. También mide 58mm de largo, por ello, las mujeres con cérvix bajo se sentirán más cómodas con ella. Tiene un precio de 29.95€ en la tienda oficial de Intimina y está disponible aquí (en singularfarma.com, por 19.95€, aquí).

INTIMINA - Copas Lily Cup Classic

Lily Cup Classic (derechos de imagen: http://www.intimina.com)

LILY CUP CLASSIC (tamaño A): diseñada para mujeres que no han dado a luz, o que han dado a luz por cesárea. Recoge el flujo menstrual, no lo absorbe. Tiene capacidad para 28ml y se recomienda para cualquier flujo, sea ligero o abundante. Protege hasta 12h. No es plegable, pero puede doblarse hasta hacerla tan fina como un tampón. Es más larga que la Lily Cup Compact, mide 78mm de largo, por lo que será cómoda para mujeres con cérvix alto (con un canal vaginal, entre la entrada de la vagina y el cérvix, largo). Tiene un precio de 29.95€ en la tienda oficial de Intimina y está disponible aquí (en singularfarma.com, por 19.95€, aquí).

LILY CUP CLASSIC (tamaño B): la copa clásica para mujeres que hayan dado a luz con parto vaginal, o que tengan diagnosticado suelo pélvico débil. Recoge el flujo menstrual (no lo absorbe). Tiene capacidad para 32ml. Es válida para cualquier flujo, sea ligero o abundante. Protege hasta 12h. No es plegable, pero puede doblarse hasta hacerla tan fina como un tampón. Mide 78mm de largo, por lo que será perfecta para mujeres con cérvix alto. Su precio es de 29.95€ en la tienda oficial de Intimina y podéis encontrarla aquí (en singularfarma.com, por 19.95€, aquí).

INTIMINA - Copa Lily Cup one

Lily Cup One (derechos de imagen: http://www.intimina.com)

LILY CUP ONE: es el modelo indicado para la primera vez con una copa menstrual. Principiantas del mundo, esta es una de las novedades de Intimina creada para aquellas que temen el acercamiento a estos utensilios. Tiene capacidad para 20ml (no está nada mal) y está recomendada para novatas, independientemente de que tengan un flujo ligero o abundante. Protege hasta 12h. Es plegable. Mide 47mm, es la más pequeña de todas las copas de Intimina. Presenta tres innovaciones interesantes con respecto a los modelos anteriormente descritos: su forma de “burbuja” (de forma que en un tamaño muy reducido puede abarcar más cantidad que la Lily Cup Compact A, que es 1cm más larga), su tirador en forma de aro (para facilitar la extracción de la copa, que, como veremos más adelante, es la parte más compleja de la utilización de las copas menstruales) y el doble borde para evitar fugas indeseadas. No me convence el anillito tirador, porque (enseguida os lo cuento) la enjundia de quitar la copa menstrual no pasa por tirar de ella. Su precio es de 24.95€ en la tienda oficial de Intimina y la tenéis disponible aquí.

INTIMINA - Copa Ziggy Cup

Ziggy Cup (derechos de imagen: http://www.intimina.com)

ZIGGY CUP: os presento la copa menstrual que, si resulta ser como la publicitan, va a ser la revolución de las copas menstruales. Sí, sí, no exagero; es el último lanzamiento de Intimina y está aquí para facilitarnos la vida. Tiene una nada despreciable capacidad para 76ml. Es perfecta para flujos ligeros a abundantes. Protege hasta 12h. No es plegable, pero es muy flexible y finísima, por lo que se puede guardar en un estuchito alargado. Mide 65mm de largo. Me parece una copa menstrual tremendamente innovadora, ya que es tan fina que, aseguran, no se nota cuando se lleva puesta; refuerzan su resistencia mediante su textura hexagonal. Tiene forma ovalada, así que la forma de colocarla tampoco es la habitual (aunque de eso hablaré más adelante), más bien se pone como un tampón, que al quedar en su posición definitiva, rodea el cérvix de forma que recoge el flujo en la parte más interior de la vagina. En mi opinión, lo más innovador de esta copa es que, dadas sus características (muy fina, se inserta en el interior de la vagina y es ovalada, no con forma de “copa”), se puede utilizar durante el sexo con penetración. ¡Lloremos todas de gozo y alegría! Se acabó lo de cortar el rollo para quitarse la copa, se acabó lo de manchar las sábanas (y más cosas, ejem), ¡esta copa lo soportará todo y más! Aunque es el único modelo de Intimina cuya vida útil es de 2 años (el resto duran 10 años). Con todo, creo que, si cumple lo que promete, compensa (y me fío de la marca al 100%). Vamos, ¡que estoy pensándome si comprarla! Y eso que es la más cara de todas las copas: tiene un precio de 39.95€ en la tienda oficial de Intimina y podéis encontrarla aquí. OJO, NO ES UN ANTICONCEPTIVO sino una copa menstrual; sigues necesitando antibabys, así que utiliza un preservativo. 😉

Terminada esta no-muy-breve introducción a la marca (parece que tengo acciones, pero no…), voy a contaros cómo me está yendo a mí con la Lily Cup Compact (tamaño A) que, como todo lo de la marca, está diseñado en distintos tonos de color rosa y es una monada.

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Primero de todo, me gustaría poneros un poco en contexto. La verdad es que llevaba tiempo dándole vueltas al tema de la copa menstrual pero me echaba para atrás el precio, ya que (me decía a mí misma), si no me gusta, son 30€ que se van “a la basura”. Y una noche que estaba de fiesta con mis amigas y llevábamos unas copas encima, pasamos por delante de una farmacia en la que se publicitaba la copa menstrual de la marca que fuera. Una amiga mía me dijo que tenía curiosidad y yo pensé en el blog, me llené de coraje (que ya sabéis que viene muy rápido cuando tiene por compañero al ron) y dije, en voz bien alta (como para garantizármelo a mí misma, también): “yo para la regla siguiente me la voy a comprar”. Unos días más tarde me bajó la regla en el trabajo y, de camino a casa, paré en una farmacia y me compré la Lily Cup Compact. Así soy yo. Si me lo pienso, no lo hago, y me suele ayudar la autoafirmación escuchada por otros, aunque haya alcohol de por medio.

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Siguiendo un poco la línea habitual de mis posts, os diré que la aplicación es compleja al principio. Me explico. Una se encuentra con el producto que veis en la foto entre las manos, y descubre que la silicona es rígida de coj***s. La teoría sobre cómo colocarla está súper clara: hay que doblar la copa como en una C, insertarla en la posición correcta (la cavidad hacia arriba, el pitorrito hacia abajo), acertar con la posición (no tan adentro como un tampón, y de forma que el pitorrito quede dentro de la vagina, sin que pueda quedar fuera y recibir golpes o roces) y dejar que se obre la magia. Pero una descubre que, al doblarlo, pasa esto:

 

Pasa que, una vez lo tienes doblado, descubres que el diámetro con el que te tienes que pelear es bastante mayor que el de un tampón. Además, cuesta horrores mantenerla plegada, porque el material es muy (insisto, MUY) rígido, y se quiere escapar de todas todas del precioso doblado que heróicamente has conseguido.

Pero bueno, el hecho cierto es que lo consigues. Ahora bien, permitidme unos consejitos para que no las paséis tan canutas como las pasé yo en el proceso:

  • Córtate las uñas. No te quieres arañar la vagina. Sí, duele mucho dañar nuestras mucosas.
  • Dispón de tiempo de sobra las primeras veces que la uses. Te va a costar un poco ponértela y entender que está bien puesta, y lo último que necesitas es que tu primera puesta sea en el baño de una discoteca (mucho menos si el otro baño de chicas está atascado, ya sabes…).
  • Relájate. Sonará a típico, pero de verdad, necesitas estar tranquila. Te va a costar, al principio se te va a escurrir de las manos, vas a pensar que no puedes con esta titánica tarea (tú, que sobrevives a tus jefes a diario y te enfrentas a los atascos con ese optimismo, te vas a frustrar, y mucho, pero tranquila, que se pasa enseguida), y te vas a poner tensa. No te preocupes: si has cumplido con los dos puntos anteriores, no estás autolesionándote y tienes tiempo de sobra. Así que relaja esos músculos y respira hondo. Una vagina tensa no es amiga de nada ni nadie divertido. Y esto enseguida empezará a serlo. 🙂
  • La postura ayuda. Siéntate con el culo bien metido en la taza del WC (te diría incluso que quites la tapa donde nos sentamos las chicas para hacer pis, para tener más inclinación) y trabaja con tu mano entre las piernas.

Y p’adentro. Así de sencillo. Una vez la hayáis insertado, sacad los dedos. La copa recuperará su forma normal y, moviéndola de arriba a abajo y de un lado a otro ligeramente, ayudaremos a que la copa haga el vacío contra las paredes de nuestra vagina. Et voilà! Ya la tenemos puesta. Lo del vacío es muy importante: al principio solo sabremos si lo hemos logrado tirando un poquito del pitorrito de la copa hacia abajo; la copa no se moverá y parecerá que “se agarra” a nuestra vagina. Si lo sientes así, lo tienes: ya puedes lavarte las manos, secarte las perlas de sudor de la frente y salir de ese baño a comerte el mundo.

Las primeras puestas son aparatosas y una copa menstrual no se coloca tan rápidamente como un tampón. Pero, en cuanto le coges el truco (en mi caso, unas 10 -15puestas), lo haces sin pensar. Un 9/10 en facilidad de uso, por el agobio de la primera vez y porque la transición de la facilidad de ponerse un tampón a esto exige un cambio de mentalidad.

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Es importante hablar también de cómo quitarla, que es lo que más suele complicarse. Yo no os voy a engañar: la primera vez que me la quité, estuve a punto de darme por vencida con este experimento. Me explico. Para quitar la copa menstrual, lo que hay que hacer es “romper” ese vacío que la copa ha formado contra las paredes de la vagina; es decir, hay que conseguir que entre aire dentro de la copa; la forma de hacerlo es plegar un poco el borde de la copa. Y, para llegar al borde de la copa, que es la parte que más arriba está insertada, hay que meter bien los dedos. A lo mejor por inexperiencia, pero aquella primera vez yo no conseguía romper el vacío ni de coña, así que opté por tirar de la copa, y parecía que salía, pero me estaba haciendo un daño brutal (señal inequívoca de que el vacío no se había roto, por lo tanto la copa se aferraba a las paredes de mi vagina y “tiraba” de ellas hacia abajo). Estaba sudorosa, temblando, muy nerviosa y me veía en urgencias explicándole al médico de guardia que se me había atascado la copa “monstrual”. No sé cómo la saqué, pero puedo deciros que no la pude volver a poner. De tanto que había hurgado antes de lograr extraerla, se me había hinchado la vagina una barbaridad, y no había forma de insertar nada en esas condiciones. Así que esa noche me tocó dormir con compresa. A la mañana siguiente, en un arrebato de valentía, volví a insertar la copa y me dije que tendría que hacer las cosas con más cabeza y menos tacto a la hora de sacarla. Menos mal que le di una segunda oportunidad.

Hoy os cuento que tengo el truco definitivo para extraer una copa menstrual: primero tiro delicadamente del pitorrito, para bajar la copa a una distancia donde pueda manejarla. Después meto únicamente dos dedos, el pulgar (imprescindible) y el índice o el corazón (optativo, en mi caso suele ser el corazón porque lo tengo más largo); el pulgar hacia arriba, el corazón por debajo. Con el pulgar hago presión hacia abajo hasta que noto que he roto el vacío. Entonces agarro la copa con el pulgar y el corazón y la voy extrayendo poco a poco, generalmente procurando presionar el borde otro par de veces con ambos dedos para que no quede duda de que no hay vacío. Y p’afuera. Duele un poquito al sacarla porque el diámetro de la copa es considerable, pero es más una pequeña molestia que un dolor. La copa se limpia con agua tibia y jabón, se seca con papel higiénico, y ya estamos preparadas para volver a insertarla y disfrutar de otras 8-10 horas de olvido menstrual.

Al terminar el ciclo, se recomienda hervir la copa menstrual durante unos 5 minutos para desinfectarla, y luego la guardaremos en su cuquísimo estuche hasta el mes que viene. Como veis, es plegable del todo.

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Todas las copas de la casa Intimina están fabricadas al 100% con silicona de grado médico biocompatible. ¿Que qué quiere decir esto? Que es hipoalergénica (no contiene látex ni ftalatos ni toxinas), que respeta el equilibrio íntimo (no absorbe fluidos íntimos y, por tanto, ni reseca ni irrita la vagina, es decir, deja tranquila a la flora vaginal, a diferencia de los tampones), que no hay forma de que el material provoque reacciones alérgicas o adversas. Por lo que le damos un 10/10 a su composición.

Y, es evidente, mi experiencia con Lily Cup Compact no ha sido perfecta desde el principio. Me costó hacerme a esto, pero a día de hoy me es difícil pensar en una vida sin copa menstrual. De entrada, la sequedad que venía padeciendo desde hace unos años (supongo que provocada por el uso continuado de tampones) desapareció en una regla; mi vagina vuelve a estar húmeda a todas horas, como ha de ser. Por otro lado, me siento muy liberada desde que apenas genero desechos íntimos. Los únicos que me duran son los de los salvaslips que utilizo de vez en cuando. Y es que, echando las cuentas, venía a gastar unos 12-15 tampones y unas 5-6 compresas al mes; lo cual, siendo optimistas y yéndonos a la cifra baja, significa ni más ni menos que 144 tampones y 60 compresas al año. A nivel medioambiental, eso es una verdadera tragedia que la mitad de la población de este mundo genere tanta cantidad de residuos biodegradables a muy largo plazo, y esto solo lo negará quien nunca se haya encontrado con una compresa flotante en alguna playa… El uso que les damos a estos materiales (que son compuestos de plásticos, fibras de madera y algodones químicamente tratados) es muy fugaz; se emplean solo durante unas horas e, inmediatamente después, se van a la basura o, peor aun, al inodoro, terminando así en nuestros mares, que no están preparados para descomponer las toneladas y toneladas de productos íntimos (entre otros) con las que los estamos saturando. Alejarme de ese impacto medioambiental al que yo también contribuía antes de la Lily Cup Compact me ha ayudado mucho a enfocar la ecología desde un punto de vista mucho más pragmático. Y me está sentando muy bien el cambio hacia una vida un poco más ecológica que, sobra decirlo, empezó con la copa menstrual. Para mí, es de 10/10.

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Hace poco, hablando de este asunto con una amiga mía, reaccionó arrugando el gesto y diciéndome: “tía, pero eso tiene que ser más sangriento que la matanza de Texas”. Y entendí que lo que nos echa para atrás, en un porcentaje altísimo de los casos, cuando nos enfrentamos a la posibilidad de usar una copa menstrual, es el hecho de tener que manipular nuestra propia regla. Y es que ¡nos repugna la sola idea de la menstruación! Han conseguido que nos dé asco una de las cosas más naturales que existen en este mundo, ¡sin la menstruación, no habría humanidad!, ¡existimos gracias a la menstruación!

Sin embargo, el machaque de mensajes que recibimos sobre este tema no glorifica en absoluto el hecho menstrual. Todo lo contrario, nos anima a hacer como si la regla no estuviese en nuestras vidas. “Ponte estas compresas hiperflexibles y haz vida normal, ¡como si no tuvieras la regla!”; “usa estos tampones maravillosos y vete a la playa con tu bikini de tanga blanco, ¡como si no tuvieras la regla!”. Todo el tiempo recibimos mensajes con esa moraleja tan perniciosa: “si tienes la regla, ¡haz como si no tuvieras la regla!”. Y chicas, no sé vosotras, pero yo estoy harta. La regla mancha, me provoca dolores de cabeza, me regala calambres en el abdomen y ¡no puedo sencillamente hacer como si no existiera! Así que he empezado a abrazar esta realidad, a reaccionar ante la cantidad de años que llevo teniendo que “tapar” el hecho de vivir con la regla unos días al mes, y me estoy enfrentando a ella como lo que es: algo totalmente natural, la evacuación de residuos con la que concluye el ciclo menstrual y que viene en forma de sangre y coágulos. Y, contra los mensajes anti-regla que llevo tantos años absorbiendo, no hay mejor terapia que manipular la regla propia, que sí, da dolores y nos cambia el ánimo, pero nosotras la limpiamos, la enjugamos, y sabemos a ciencia cierta que en unos días se pasa. Es decir, en lugar de taparla, la limpiamos, y san se acabó. Sin drama, sin vergüenzas. ¡Y con higiene!, porque honestamente creo que vaciar una copita llena de sangre no es menos higiénico que quitarnos un tampón, y eso sí que han conseguido que lo veamos como algo normal.

Así que, chicas, resumiendo, tenéis todo mi ánimo para cambiar a la copa menstrual. Vuestra vagina, el medioambiente y el mensaje feminista implícito en el uso de la copa menstrual os estarán muy agradecidos.

Me he venido arriba escribiendo, así que enhorabuena si has llegado hasta aquí. Espero que lo hayas encontrado interesante. 🙂

 

2 comentarios en “REVIEW – Copa menstrual Lily Cup Compact (Intimina)

  1. Angélica Lemos dijo:

    Hola.
    Estoy próxima a comprar mi primera copa menstrual y había pensado en comprar la LilyCup Compact por su practicidad y porque además dicen que su silicona es suave.
    Me he estado asesorando y no me la han recomendado porque dicen que es difícil de manipular y también porque practico Volleyball y me dijeron que al ser tan suave, podría aplastarla al hacer ejercicio, romper el vacío y mancharme, pero tú dices que su silicona es rígida. ¿Has hecho ejercicio con ella?
    Gracias.

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    • Adriana dijo:

      ¡Hola, Angélica! Practico natación de 3 a 4 días por semana a nivel intermedio (de 1000m de natación intensiva en adelante). Difícil de manipular es; tal y como explico en la entrada, te costará habituarte a ella, pero ¿romperse el vacío?, ¡ya verás lo complicado que es romper ese vacío tú misma las primeras veces…!, ¿¡cómo va a romperse por su cuenta!? Eso no sucede, ni se aplasta al hacer ejercicio, ni nada de eso. Se mantiene en su sitio, siempre y cuando, claro está, te la pongas correctamente, y eso, volviendo a tu duda, es lo que más tiempo te llevará lograr. Una vez que te hagas a ella, será coser y cantar. Yo la recomiendo totalmente, incluido para sesiones deportivas intensas. Un saludo.

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