REVIEW – Mascarilla de gelatina FOMO (Lush)

¡Buenos días de domingo!

El otro día os contaba en este enlace mis últimas compras en Lush, de las que habían salido un par de productos muy interesantes. Uno de ellos era este del que os hablo hoy: la mascarilla facial de gelatina para pieles sensibles FOMO. ¿Os quedáis a husmear? 🙂

LUSH Mascarilla facial gelatina FOMO 1

Lush es una casa británica con sede en Poole que, desde sus inicios, fabrica cosméticos frescos y hechos a mano (ojo, esto no quiere decir “libre de tóxicos” ni “naturales”). Sus tiendas son una maravilla sensorial, todo es de unos colores flipantes y huele a delicia hecha productos de aseo personal, ¡además te animan a probar los productos en tu propia piel! Merece la pena acercarse a una tienda y dejarse mimar por alguno de sus empleados. Y si no tenéis una tienda Lush cerca, no pasa nada: también venden online.

LUSH Mascarilla facial gelatina FOMO 2

FOMO es uno de los productos recién llegados a Lush esta temporada: las mascarillas faciales de gelatina (puedes verlas todas aquí). No es un producto de Navidad, sino que viene directito al lineal fijo, ¡y menos mal!, porque creo que nos va a gustar, y mucho. Está formulada a base de algas (con esto quiere decir que no hay cartílagos implicados en su formulación) y persigue mejorar la durabilidad de las mascarillas frescas de Lush: estas duran 4 meses, no necesitan nevera, y cunden mucho más que sus hermanas mayores, las frescas. Hay varias disponibles: FOMO (de la que hablaremos hoy, pensada para pieles sensibles pero no secas), Just to clarify (cargadita de cítricos y pensada para pieles mixtas que necesitan luminosidad), Bunny Moon (rica en mantecas y miel, indicada para pieles muy secas, altamente hidratante), Birth of Venus (a base de lavanda y rosa y agua de mar, perfecta para pieles sensibles y secas) y 1000 Millihelens (astringente, bactericida y a base de té verde, para pieles con asuntos de grasa).

LUSH Mascarilla facial gelatina FOMO 3

La utilización de estas mascarillas es bien sencilla: se coge un poquito (del tamaño de un garbanzo grande, vamos a decir) y, como al principio resulta un pegote (como puede verse en la foto de arriba), hay que trabajarla entre las manos hasta que coge la consistencia de una crema pegajosilla, y entonces extenderla sobre el rostro. La desventaja de los productos de Lush es la habitual: contaminamos el producto a cada uso que le damos, por el formato en bote. Sin embargo, como aquí “rasgamos” el pedazo de mascarilla que nos llevamos, tengo la sensación de que la contaminación del producto es menor que con otros, en los que la parte contaminada va a terminar mezclándose, sí o sí, con el resto intacto del producto. Una vez puesta, esperamos 10 minutos y aclaramos. Y aquí viene el quid de la cuestión: el aclarado es muy tedioso. Las algas consiguen que el producto se adhiera a la piel de forma que hay que insistir muchísimo con masajes y agua tibia para que el producto se vaya, porque se retira con mucha dificultad (no exagero si os digo que tardo 4-5 minutos en aclararla perfectamente). Por ello, a la facilidad de aplicación, le daremos solamente un 8/10.

LUSH Mascarilla facial gelatina FOMO INCI

El INCI de esta mascarilla es, señores, perfecto en mi humilde opinión. ¿Habéis visto que está libre de parabenes? Casi lloro de felicidad, ojalá se convierta en tendencia en Lush. Pues eso, una lista de ingredientes 10/10.

LUSH Mascarilla facial gelatina FOMO 4

En cuanto a mi experiencia de uso, bueno, solo lleva unos días en casa y ya veis el tute que le he dado. Es muy agradable de usar y estoy encantada con ella. El aroma floral de la mascarilla me resulta muy relajante, es perfecto para las mañanas del fin de semana, para las tardes entre semana, con un libro o ante el ordenador… la piel se calma mucho, y además queda muy limpia, sin rastro de brillos o grasa, con un tono muy unificado. Es la primera vez que me sucede esto, pero puedo decir sin vergüenzas que, tras cada uso, ya estoy esperando el momento de volverla a aplicar. Es un producto, a mi entender, de 10/10.

Así que de media entre su facilidad de aplicación, sus ingredientes y mi opinión sobre ella, la mascarilla FOMO saca una nota media de 9.3/10. ¡Sobresaliente!

Recordad que que todos los envases de Lush están hechos de plástico reciclado. Para asegurarse de que pueden darles otra vida a sus envases volviéndolos a reciclar, nos animan a que devolvamos 5 envases vacíos a cualquiera de sus tiendas y, a cambio, nos regalarán gratis una mascarilla fresca, la que nosotros elijamos (podéis verlas todas aquí). Eso sí, no todos están en promoción, solo son los negros y aquellos en cuya etiqueta se indique que son intercambiables por una mascarilla (no pregunté por el envase de FOMO, ¡mea culpa!). No está mal, ¿verdad? Así se fomenta mucho el reciclaje y podemos probar un producto nuevo.

¿Habéis probado las mascarillas de gelatina? ¿Cuál es vuestra favorita? ¿Hay alguna mascarilla fresca que podáis recomendar?

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