REVIEW – Mascarilla prelavado Jasmine and henna fluff-eaze (Lush)

¡Hola, Cremisferio Norte! ¡Hola, Cremisferio Sur!

Me gustaría hablaros del tratamiento prelavado desenredante para cabellos oscuros Jasmine and Henna fluff-eaze, de Lush Cosmetics, a base de jazmín y henna. ¿Os quedáis a echar un ojo?

LUSH Jasmine and henna fluff-eaze

Lush es una firma británica con base en Poole que fabrica cosméticos frescos, hechos a mano (fresh handmade cosmetics es el lait-motiv de la empresa). Sus puntos de venta son tiendas que llaman a todos los sentidos: son de mil colores, huelen a las mil maravillas desde lejos, y permiten que pruebes prácticamente todos sus productos en tienda. En caso de que no tengas una tienda Lush cerca de ti, ¡no te preocupes! También distribuyen online.

Aunque no todo es color de rosa: muchos productos de Lush todavía contienen ingredientes de dudosa fiabilidad en sus composiciones (SLS en los champús, parabenes en muchas de sus cremas, etc.). Y es que, mucho ojo, hacen cosmética fresca y hecha a mano, lo cual no quiere decir natural, como se encargarán de aclararte en cualquiera de sus tiendas. Por eso, aunque todo sea súper mega guay cuando uno empieza a meterse en el universo Lush, hay que ser un poco crítico y tener mil ojos con los ingredientes de los productos que nos interesan.

LUSH Jasmine and henna fluff-eaze 4

Dicho esto, la mascarilla prelavado jasmine and henna fluff-eaze es un producto capilar pensado para cabellos oscuros; tiene un precio de 20.75€ el bote de 220g (formato y tamaño único). Es un tratamiento que no aporta color pero, por su contenido en henna, proporciona los mejores resultados en las melenas oscuras, destacando sus reflejos (entiendo que es igualmente apto para melenas rubias, pero que podría tener efectos rebote tales como oscurecerlas o dotarlas de reflejos cobrizos indeseados).

LUSH Jasmine and henna fluff-eaze 3

El INCI, como veis, no está libre de pecado. Contiene alcohol, Sodium Lauryl Sulfato y perfume en una posición de la lista de ingredientes demasiado temprana para mi gusto. De esto me di cuenta la primera vez que la apliqué; cuando fui a aclararla, en la ducha, flipé porque hacía espuma. Al salir de la ducha me leí los ingredientes y vi el SLS. ¿Para qué diablos necesitará un tensioactivo una mascarilla?, digo yo; a lo que una ex trabajadora de Lush me respondió que probablemente la idea detrás de ello sería mejorar el aclarado. En cualquier caso, el INCI se empobrece por culpa del SLS que tan presente está, así que le tengo que dar un triste 6/10 (y eso que el resto de ingredientes son perfectos, con mil aceites y mantecas y tal, pero es que el SLS me sobra). Es por esta lista de ingredientes que lo utilizo solo una vez al mes. Y aprovechamos para rogarle desde aquí, señor Mark Constantine, que se replantee reformular todos los productos Lush que contienen SLS, porque es lo único que me echa para atrás de muchos, y de este en particular.

LUSH Jasmine and henna fluff-eaze 2

Su aplicación es sencilla: hay que aplicarla en el cabello seco, antes del lavado. Es decir, meter la mano en el bote y repartir bien la mascarilla, de raíces a puntas, hasta que esté uniformemente repartida por toda la cabellera. En cada aplicación se gasta casi medio bote (al menos en mi caso, que tengo gran cantidad de cabello, fuerte y con mucho volumen), pero es un tratamiento desenredante y anti-frizz tan específico que no se usa más que una vez al mes aproximadamente (aunque Lush recomiende su uso una vez a la semana). La aplicación es pringosa y el producto es muy líquido, por lo que a veces su uso resulta en pegotes de mascarilla en el suelo del cuarto de baño (avisados quedáis). En todo caso, una vez tenemos la cabeza recubierta en este potingue, anudamos un moño e, idealmente, nos ponemos un gorro de ducha. A partir de ese momento, hay que dejarla actuar durante al menos 30 minutos. Idealmente, un par de horas. Es decir, es una mascarilla “para tardes de domingo” total. Por el tiempo que exige, la gran cantidad de producto que se necesita, y lo pringoso (y no muy higiénico) de su aplicación, en facilidad de uso le doy un 8/10.

En cuanto a mi opinión personal, y dejando aparte el asunto SLS, debo decir (yo tampoco estoy libre de pecado) que es una mascarilla que me encanta. Es mi compañera ideal para esas tardes de domingo un poco absurdas que nos pasamos leyendo o viendo series. El aroma que se desprende al cabello tras su utilización es una delicia floral exuberante. Pasan días y el olor a jazmín sigue siendo súper intenso. El pelo se desenreda con una facilidad pasmosa. Vamos, ¡todo ventajas! Le doy un 10/10.

De media, un 8/10. ¡Notable!

Aparte de esto, mencionar un pequeño detalle: todos los envases de Lush están hechos de plástico reciclado. Creo que esto es una decisión medioambientalmente admirable. Y, para asegurarse de que pueden darles otra vida a sus envases volviéndolos a reciclar, nos animan a que devolvamos 5 envases vacíos a cualquiera de sus tiendas y, a cambio, nos regalarán gratis una mascarilla fresca, la que nosotros elijamos (podéis verlas todas aquí). No está mal, ¿verdad? Así se fomenta mucho el reciclaje y podemos probar un producto nuevo. 🙂

¿Qué os parece? ¿Conocéis Lush? ¿Tenéis las mismas reticencias que yo con el tema SLS en productos capilares y/o corporales?

Publicado en: Pelo

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